Primera semana!

Aquí estoy de nuevo para poneros al día de mis progresos en tierras gabachas! De momento sigo sin Internec en casa y por eso estoy escribiendo estas líneas en los tiempos muertos en el trabajo (viernes por la tarde = bastante desolador), y espero poderos dar más detalles desde el lunes, cuando habré vuelto a la humanidad.

Ha pasado ya una semana laboral entera, así que aquí tenéis mis primeras consideraciones:

La burocracia es un infierno

Me había acostumbrado demasiado bien en España (será que han invertido todo el dinero del presupuesto en mejorar los trámites y por eso estamos en crisis?). Por un lado siento como si hubiera vuelto a mi país de origen (Italia, ojo), ya que para solicitar cualquier cosita es necesario antes matar a un dragón y encontrar la sangre de un unicornio. Para obtener el número de la Seguridad Social se tarda la friolera de 7 semanas (desde el momento en que mandas la petición, cosa que todavía no hemos hecho porque no hemos conseguido encontrar la sangre de unicornio).
Hasta el cambio de residencia en el consulado es una tarea complicada (hay que enviar una copia del contrato de alquiler), cuando en España con un email (“Eh, tch, que me cambié de piso!”) vale.
De todas maneras, hemos conseguido:
– Alquilar un piso (aquí mi maravillosa cocina!)DSC_0453

– Abrir una cuenta corriente (que no dos, una sola de momento)
– Obtener el seguro para el piso, necesario para alquilar el mismo
– Obtener SIM francesa (aunque de momento una no funciona y la otra es del tamaño equivocado, sic)
– Obtener un contrato de electricidad (hecho de manera totalmente aleatoria a través de Internec)
– Obtener un contrato de Internec (aunque ya veremos el lunes si lo conseguimos instalar)
Para que además os hagáis una idea de lo atrasados que están todavía por aquí, os comento que aún se usa mucho el correo (!) . Sin considerar el tema cheques, claro (!).
Y a ver cómo va el tema “cómo casarse de emigrante en 15483 pequeños pasos”.

La vida no es tan cara

Si pensamos en la comparación “Coste de la vida en el sur dDSC_0455e Francia = coste de la vida en la capital de España”, el cuadro es bastante descorazonador. Pasando por encima este pequeño detalle, el carrito de la compra efectivamente tiene más o menos el mismocoste total que en Madrid. Hay productos claramente más caros y  el tenor general de los precios es ligeramente más caro, pero con un poco de atención es bastante fácil no gastar mucho dinero. Eso sí, como ya os comenté el desodorante, el suavizante y el gel de baño son claramente la excepción a la regla, ya que cuestan como un puñado de diamantes.

La basura sigue siendo un misterio

Sigo sin haber entendido del todo como se recicla aquí. En la cafetería de la empresa hay 2455374 contenedores, que por una razón u otra al final nunca puedes utilizar así que acabas tirando todo a la basura normal (mah). En casa he visto de lejos el cubo del plástico (que esconden no se sabe muy bien dónde), y de vez en cuando, por la calle, me topo con el del vidrio (pero hay uno cada 10 km cuadrados así que… mah).
Resumen de bolsas actualmente en casa: 3 (2 de plástico y 1 de basura normal, con alguna botella metida a la buena).

El trabajo es distinto, pero… cómo podía ser otra cosa?

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Mis compis me acompañan!

Hemos pasado de una oficina minúsucla en Madrid a otra de más de cien personas en Montpellier. Las personas con las que trabajo son más o menos de mi edad y alguno es muy majo y amable, pero la barrera lingüística no ayuda para nada. Al final es normal que las personas prefieran estar (y hablar ) con compañeros que te entienden cuando hables. No tengo ninguna objeción en relación con esta situación, ya que es perfectamente normal.

Una componente que no ayuda la integración es también que en mi nuevo equipo hay varias personas que no tienen un contrato de duración indeterminada. El 70% de mis compañeros no están aquí para quedarse y esto es debido a la naturaleza del proyecto por el cual he sido contratada, que se apoya en un sistema desde hace años debería haber sido sustituido por otro más nuevo y moderno, pero…
Por lo demás… Es una oficina como muchas otras. Nada en especial, todo lo contrario que la de Madrid.

El francés… Eh. Paso palabra.

Antes de poder siquiera pensar en integrarme en mi nuevo grupo tengo que aprender por lo menos las bases del idioma de Asterix. Parece que a partir de la semana siguiente a la que viene empezaremos un curso one-to-one (!!! Ya estoy aterrorizada) de un par de mese después del cual espero no ser ya la peor de la clase. Aunque he de decir que es difícil ser peor que una chica inglesa que lleva aquí un par de años y todavía no va más allá de “bonjour! o “merci” (hasta allí llego yo también…). ).

En resumen: después de haber deshecho paquetes y más paquetes y haber comprado las cortinas (algunas de las cuales ya están bien , pegaditas con la magia de Ikea, mientras las demás se han convertido en las camas oficiales de los gatos), la primera semana se ha pasado trabajando y con poca exploración de la ciudad. He explorado bien el supermercado, que sin duda me da una gran satisfacción. 😉

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