Nespresso

En España me es muy difícil hacerme cafés decentes, hasta en casa (como ya sabréis).
Teniendo una placa de inducción, he descartado comprarme una moka (a.k.a. cafetera italiana de toda la vida). Además, voces me han llegado de que soy negada haciendo el café con estos aparatos (“demasiado ligero!” vociferan Carla y mi madre desde Cerdeña y Piamonte, en coro).

senseo

Para evitar nuevas meteduras cafeteras de pata, me compré una Senseo (chisme de esos con sobrecitos planos de café, no cápsulas). No hace café especialmente fuerte, pero gracias al maravilloso truco “dos-sobrecitos-para-dosis-de-un-café-solo” (gracias tía Mari), me he hecho cafés con leche más que decentes. Pero este cuento de hadas también, pobre de mí, estaba destinado a terminarse. La pobre Senseo se murió hace ya cosa de un mes más o menos.

Estuvimos mirando alternativas y pensamos en comprar otra marca cuando tuvimos la idea de, porque no, probar la tanto famosa y conocida Nespresso. Con sus capsulitas de colores, su intensidad variable, etc. etc. He de decir que accedí a comprarla porque gracias a un cuponcete majo del Media Markt pudimos obtenerla barata. “Sólo” tuvimos que hacer un pedido de tropecientos cápsulas, cosa que no supone un problema dado que al final en mi casa el café se consume siempre.

Ahora bien.

Nespresso-Pixie

En el Media Markt hay que hacer el pedido de las famosas chopocientas cápsulas. Lo hago a través del tablet que la muy simpática señorita me ofrece. Hay que poner la dirección de facturación y, si es distinta de la dirección de facturación, la de envío. Como casi siempre, mi dirección de envío es la de la oficina, dado que en casa se pasa menos tiempo que en el trabajo. La señorita hace que ponga las dos direcciones, por alguna extraña razón, al revés (“Estás segura?” preguntamos perplejos “Síiiiii, claro”, contesta ella).
Llego a casa y a la primera ocasión llamo al Servicio Clientes de Nespresso. Me contesta una chica con una voz de ensueño y muy amable que, pobre de mí, me confirma que las direcciones están al revés. Las cambiamos y la muy amable señorita me confirma que puede que se retrase un poco el envío pero que está todo bien.
Dos días después mis fruncimil cápsulas todavía no han llegado. Miro en la web de Seur (SIC) y veo que “La Dirección de Destino es desconocida”. “Wtf” pienso, y la pongo bien.
Dos días después sigue sin llegarme nada, llamo a Seur y me confirman que efectivamente el paquete está para enviarse.
Al día siguiente, a las siete y media de la tarde, me llega el señor del paquete. Por supuesto, siendo Nespresso una empresa tan guay y con cápsulas tan caras (nótese la ironía), me obligan a pagar a contrarreembolso (?). Por supuesto el mensajero no tiene cambio, por lo cual vuelve al día siguiente otro señor, que tampoco tiene cambio, y con el cual intercambio amables palabras. Por fin, después de haberse ido, el señor vuelve con el cambio y yo me llevo a mi casa las novecientasmil cápsulas compradas.
La cuales por supuesto, están bastante abolladas y maltratada, pero bueno, menos da una piedra. 

nespresso capsulas

Ahora digo yo. Señores de Nespresso que sois tan guays y hacéis anuncios con Clooney y Damon (aprovecho para saludarle desde mi blog. Hola Matt! Sé que estás ocupado y casado, pero bueno, nunca se sabe). Qué os cuesta

1. Tener una aplicación que no sea la más lenta a cargar de la historia del Universo?

2. Crear una red de venta que no sea para señoras octuagenarias o para pijos que sólo compran en el Corte Inglés? (quién paga a contrarreembolso hoy en día, señor mío!)

Ah, que queréis saber qué tal está el café. Bueno, no está mal, pero creo firmemente que los de Nespresso han querido ser (y creo que lo han conseguido) la Apple de los cafés. Para mis exigencias caseras (tomo pocos cafés en casa y alguno más en fin de semana o si hay invitados) está bastante bien, las cápsulas son caras pero el café es bueno. Obviamente no hay posibilidad de medir ni variar la cantidad de café, solo el agua que pasa por la cápsula (por lo tanto creo que todos mis amigos italianos despreciarán la máquina), pero como a mi me da igual un café un poco más aguado (véase mi capacidad de llenar la moka), tampoco me parece un defecto grave.
De todos modos este es el concepto de todos los chismes de cápsulas, recambios, etc., así que si queréis tener más control sobre vuestro café, no os los compréis. Compraros algo así, en cambio.

Gran punto negativo el tema de la compra de las dichosas cápsulas, que parece que hay que pedirlas por burofax cuando sería mucho mejor tener más puntos de venta disponibles (o una página de compra por internet decente).

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