Rincones de Madrid

Llevo casi 6 años viviendo en Madrid, y ya tengo un par de sitios que considero “especiales” en la ciudad. No son ni mucho menos misteriosos, pero pueden servir para darse cuenta de que la capital de España no es una ciudad de monumentos, sino de rincones. Haylos aquí:

Plaza de Olavide.

En el corazón de Chamberí encuentras esta plazuela, cerrada al tráfico y repleta de bares. Simplemente me encanta. En verano está tan llena de gente que es un tanto agobiante, pero su parquecito para niños y su aire recogido hacen de ella un “must” de la zona. Es muy madrileña y no todo el mundo la conoce. Un tinto de verano es imprescindible si quieres conocer este rincón de la ciudad.

A parte la plaza, todo el barrio de Trafalgar me parece muy bonita: está la parte alta de la Calle Fuencarral con sus tiendecitas y su cine, donde puedes tomarte un taco (delante del Cinesa Proyecciones está el único Taco Bell que he visto en el centro de Madrid), y está la famosa estación de Metro fantasma de Chamberí ahí cerquita. Os aconsejo empezar el recorrido por la Glorieta de Bilbao, subir y llegar a la plaza de Olavide, acercarse después a Chamberì y acabar con un buen (y caro, eso sí), the en el Living in London. Y una tarta. Y no os llevéis a vuestros amigos, que no caben entre tanta porcelana y tacitas y sillitas. Ir con vuestra mejor amiga, o con vuestra madre para hablar de cotilleos y reirse en voz baja.

Calle de Santiago

Hace ya algunos años estuve viviendo muy cerca de Ópera y de la Plaza de Oriente. Es curioso como, aún estando muy cerca de la zona más céntrica y turística de la ciudad, puedas encontrar rincones absolutamente tranquilos entre el bullicio del Palacio Real y la Calle Mayor. Pues bien, la calle de Santiago se encuentra, en mi personal lista de lugares favoritos, en el número uno. Èsta empieza donde la calle de Vergara termina en una placita (de la que no recuerdo el nombre, si es que lo tiene). Desde la Iglesia de Santiago se alarga hasta llegar en frente del Mercado de San Miguel, y cuando te paseas por ahí te olvidas de estar en una ciudad con millones de personas. Hay un par de restaurantes, una tienda para los arreglos del calzado, una librería infantil, un pub irlandés… Es como estar en la calle central de un pueblo muy pequeño. No hay casi ruido y es difícil que el lugar esté abarrotado. Hay un poco más de movimiento en frente a la iglesia cuando, en verano, ponen una terracita.

Además de la calle de Santiago en sí, me encanta también perderme por las callejuelas vecinas, la del Espejo, de la Escalinata… Podréis encontrar un buen puñado de restaurantes escondidos por aquí, además de alguna que otra tienda (de música sobre todo, pero recuerdo también una de figuritas de Warhammer, para que os hagáis una idea).

Siempre estaréis a tiempo para salir a la Calle Mayor y tomaros unas ostras en el tan bien frecuentado Mercado. Si estáis de turisteo barato, siempre podéis cambiar las ostras susodichas por un bocata triste del Día, o, si queréis sentiros más castizos, del Gama justo ahí al lado. Personalmente, prefiero a la Plaza de San Miguel la que se encuentra justo detrás de la misma, que podéis encontrar siguiendo, por ejemplo, la Calle Cava de San Miguel: ahí encontraréis algún que otro restaurante un poco más escondido, una tienda de artesanos de la piel, y un camino alternativo hacia la Latina.

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2 comentarios en “Rincones de Madrid

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